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ARTíCULO NUEVO: Sura 109, Los incrédulos

 

Introduccin

Chapter-109,-Al-Kafiroon.jpgSi
bien los rabes antes del Islam no negaban del todo a
Dios, tampoco Lo conocan por Su identidad como el Uno y nico. No mostraban
ningn entendimiento verdadero de Dios ni Lo adoraban de forma apropiada. Por el
contrario, Le atribuan dolos como compaeros, que se supona representaban a
sus antepasados justos y piadosos, y en algunos casos, a los ngeles que ellos
decan eran las hijas de Dios. Adems, alegaban que Dios tena parentesco con
los yinn. A pesar de su creencia en Dios, el politesmo en el que estaban
sumidos impregn sus conceptos y rituales al punto de que les asignaron a sus
supuestas deidades una parte de sus ganancias y propiedades, e incluso su
propia descendencia.

Cuando el Profeta Mujmmad (Dios lo
bendiga) declar que su religin era la de Abraham, ellos aseguraron que no
haba razn para que ellos abandonaran sus creencias y siguieran la de l, ya
que tambin eran de la misma religin. Entre tanto, buscaron una especie de
compromiso con l, proponindole que se postrara ante sus deidades a cambio de
que ellos se prostraran ante Dios, y que dejara de denunciar a sus deidades y
su forma de adoracin en reciprocidad de lo que l les exiga.

Esta confusin en sus conceptos,
ilustrada vvidamente por su adoracin a varias deidades a la vez que
reconocan a Dios, fue tal vez lo que los llev a creer que la brecha entre
ellos y el Profeta Mujmmad no era insalvable. Ellos creyeron que haba
posibilidad de algn acuerdo que permitiera que ambos campos coexistieran en la
regin, otorgndose mutuamente algunas concesiones personales.

Para aclarar este embrollo, para acallar
todos los argumentos y distinguir con firmeza entre una forma de adoracin y la
otra y, de hecho, entre una fe y la otra, esta sura fue revelada en un tono muy
firme y decisivo.

Aleyas 1-5 Los creyentes denuncian a los
dioses falsos de los incrdulos

Siguiendo una forma de negacin,
afirmacin y nfasis despus de otra, la sura establece su mensaje con claridad
absoluta. Inicia con la orden: “Di!” Ella denota un mandato divino directo que
enfatiza el hecho de que todo el asunto de la religin pertenece nicamente a
Dios. Nada de ello le pertenece al propio Profeta Mujmmad. Adems, implica que
Dios es el nico para ordenar y decidir. Dirgete a ellos, profeta Mujmmad,
por su identidad real y verdadera: “D: Incrdulos!” (Aleya 1) Ellos no
siguen ninguna religin prescrita ni creen en ti. No existe punto de encuentro
entre t y ellos en ninguna parte. Por ello, el comienzo de la sura trae a la
mente la realidad de la diferencia que no se puede ignorar ni pasar por alto.

Esta aleya lo deja tan claro como el
agua cristalina, de modo que no es posible compromiso alguno, en forma alguna,
entre creyentes e incrdulos en asuntos de adoracin. Segn algunos eruditos,
la repeticin en esta aleya se hace para darle nfasis al tema. Otros dicen que
la repeticin sirve para negar las posiciones repetidas de los lderes de los
curaich pidiendo que el Profeta mezcle su religin con la de ellos (Corn 39:64).
Otra opinin es que las diferentes afirmaciones se refieren al presente y al
futuro, como si dijeran: “Ahora no adoro lo que ustedes adoran, ni ustedes son
ahora adoradores de lo que yo adoro, ni nunca adorar lo que ustedes adoran, ni
nunca adorarn ustedes lo que yo adoro.”

Aleya 6 Creencia, incredulidad y pluralismo
religioso

Finalmente, todo el argumento se resume
en la ltima aleya: “Ustedes tienen su religin y yo la ma,” es decir, ustedes
incrdulos, y yo Mujmmad, estamos muy aparte y no hay conexin alguna entre
nosotros. Esta es una distincin completa y una demarcacin precisa e
inteligible. Tal actitud fue esencial a fin de exponer las discrepancias
fundamentales en la esencia, la fuente y los conceptos de las dos creencias, es
decir, entre el monotesmo y el politesmo, entre la fe y la incredulidad. La
fe es la forma de vida que dirige al ser humano y al universo entero nicamente
hacia Dios y les determina la fuente de su religin, sus leyes, sus valores, su
criterio, su tica y su moral. Dicha fuente es Dios. Por lo tanto, la vida para
el creyente avanza en completa ausencia de toda forma de idolatra. La
idolatra, por otro lado, es lo opuesto de la fe. Ambas jams se encuentran.

Por un lado, esta aleya es una crtica,
pero por el otro, implica que los creyentes no deben discutir con los
incrdulos, sino que deben dejarlos a su suerte, porque Dios se encargar de
ellos de forma apropiada.