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ARTíCULO NUEVO: Sura 111, Las fibras de palmera

 

Introduccin

Chapter-111.jpgAbu Lahab era el to
del Profeta Mujmmad (Dios lo bendiga). Lahab significa “llamas” y fue
apodado as por la apariencia radiante de su rostro. Junto a su esposa, Abu
Lahab fue uno de los opositores ms hostiles del Mensajero de Dios y de las
ideas que l propagaba.

Rabah, hijo de Abbad, record: “Cuando
era joven vi una vez, con mi padre, al Mensajero de Dios predicando el Islam a
las tribus rabes, diciendo: Hijos de…! (y los llamaba por sus nombres
tribales), soy el Mensajero de Dios enviado a ordenarles que se sometan y no
adoren a nada ni a nadie excepto a l, y que crean en m y me protejan hasta
que lleve a cabo lo que Dios me ha confiado. Tras l estaba un hombre bizco de
rostro radiante que sola decir, despus que l terminaba: Hijos de…! este
hombre quiere que abandonen a Al Lat y Al Uza (dos dolos que adoraban los
rabes paganos) y a sus aliados de entre los yinn, los hijos de Mlik ibnu Akmas,
y que los sustituyan con estas invocaciones y tonteras que ha inventado. No lo
escuchen ni sigan lo que predica. Le pregunt a mi padre quin era ese hombre,
y me dijo que era Abu Lahab, el to del Profeta.”

Su esposa, Arwa bintu Harb ibnu Umaya le
dio un apoyo inquebrantable en su campaa virulenta e implacable.

Un da, el Profeta sali a una gran
plaza que haba en La Meca, subi a una colina y convoc a la gente de Curaich.
Cuando acudieron, se dirigi a ellos dicindoles: “Si les dijera que un enemigo
se est acercando tras esta colina y los atacar maana en la maana o en la
noche, me creeran?” “S,” le contestaron. “Escchenme, entonces,” continu.
“Les advierto de un terrible tormento proveniente de Dios.” Abu Lahab estaba
all y le espet: “Maldito seas! Para esto nos has llamado?” Luego de ese
evento, fue revelada esta sura.

Otro caso fue cuando el clan de Hachim,
el propio clan del Profeta Mujmmad, bajo el liderazgo de Abu Talib, decidi,
por lealtad, proteger al Profeta a pesar de que rechazaban la religin que l
predicaba. Abu Lahab fue el nico que tom una posicin distinta. A pesar de
pertenecer al mismo clan, se uni a la oposicin de los Curaich y se mantuvo
con ellos cuando firmaron el documento que impona un boicot econmico y social
completo sobre el clan de Hachim para someterlos a hambruna hasta que
entregaran al Profeta.

Abu Lahab tambin les orden a sus dos
hijos que renunciaran a las dos hijas de Mujmmad con las que se haban casado
antes de la misin proftica de l. Su objetivo era cargar al Profeta con sus
gastos de manutencin.

As, Abu Lahab y su esposa, Arwa, tambin
llamada Umu Yamil, continuaron con su ataque persistente contra el Profeta y su
mensaje. El hecho de que fueran vecinos cercanos al Profeta empeor la
situacin. Se nos dice que Umu Yamil sola llevar espinas y madera afilada y
ponerlas a lo largo del camino que transitaba el Profeta.

Esta sura fue revelada como
contraataque contra la campaa hostil de Abu Lahab y su esposa. Dios se encarg
de decir la ltima palabra a nombre de Su Mensajero.

Aleyas 1-3 El castigo de Abu Lahab

El trmino rabe taba, traducido
como condenado, tambin significa fracaso y bloqueo. Este trmino es
utilizado dos veces en dos sentidos distintos. Primero como splica, mientras
que en la segunda ocasin implica que dicha splica ya ha sido respondida. De
modo que, en una breve aleya, se lleva a cabo una accin que abre las cortinas
sobre un campo de batalla. Lo que sigue a continuacin es la mera descripcin
de lo que sucedi con la observacin de que “no le servirn de nada su poder ni
sus bienes materiales” (aleya 2). l no tiene escapatoria. Ha sido derrotado,
vencido y condenado. Este fue su destino en este mundo, pero en el Ms All “ser
arrojado en el fuego llameante” (aleya 3). El fuego se describe como llameante
para enfatizar que est en su apogeo.

Aleyas 4-5 El castigo de su esposa

“Su mujer, la que acarreaba espinas,” residir
all con l, llevando “en su cuello una cuerda de fibras de palmera,” con la
cual, por as decirlo, ser arrastrada al infierno, o era la que ella usaba
para unir paquetes de madera afilada, segn se interprete de manera literal o
metafrica.

El lenguaje de esta sura logra una
armona notable entre el tema que trata y la atmsfera construida a su
alrededor. El infierno, con su ardiente lahab o fuego llameante, ser
habitado por Abu Lahab. Al mismo tiempo, su esposa, que recoga espinas y
maderas afiladas, materiales que pueden alimentar notablemente el fuego, se
reunir con l llevando una cuerda atada alrededor de su cuello, como si ella
fuera lea atada. Las palabras estn perfectamente combinadas y sus imgenes
retratadas: el castigo se presenta como algo de la misma naturaleza que el
hecho que lo amerita: madera, cuerda, fuego y lahab.