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ARTíCULO NUEVO: Sura 91: El Sol

 

Introduccin

Chapter-91-The-Sun.jpg“El Sol” es el captulo 91 del
Corn; por lo tanto, es una de las suras cortas que se encuentran hacia el
final. Aqu, casi todas las aleyas y las suras fueron reveladas en La Meca, al
comienzo de la misin proftica de Muhammad (la paz y las bendiciones de Dios
sean con l). En esta era temprana, las revelaciones se ocupaban principalmente
de establecer la fe y sentaron las creencias fundamentales del Islam. El tema
central de este captulo es la eleccin entre purificar o corromper el alma, y
la nacin de Zamud se usa como ejemplo de corrupcin.

El ttulo, “El Sol”, viene de la
descripcin del Sol en la primera aleya. Cuando esta sura es recitada en idioma
rabe, mantiene un ritmo musical a lo largo de sus quince aleyas. Estas breves
aleyas abarcan una gran verdad, la naturaleza de la humanidad y sus capacidades
inherentes para elegir entre el bien y el mal y decidir su propio destino.

Aleyas 1 a 10: xito o fracaso

Dios jura por una serie de fenmenos
celestes. El Sol brillante y radiante, la Luna, el da cuando es revelado por el
esplendor del Sol, y la noche que desciende para cubrir la Tierra. Dios jura
por estos objetos y atrae nuestra atencin hacia su naturaleza extraordinaria y
hacia la magnificencia de Aquel que los cre.

El juramento especifica la belleza del
Sol cuando se levanta, pero tambin su efecto sobre la Tierra cuando se revela
el da. Nuestra familiaridad con el Sol a veces nos lleva a pasar por alto este
fenmeno magnfico y su belleza y funcin, pero este juramento nos recuerda el
espectculo diario. El corazn humano ha sentido, por mucho tiempo, fascinacin
por la Luna, y en las noches claras iluminadas por ella se puede sentir la
majestad de Dios en el espacio que nos rodea. Cuando la noche desciende es
capaz de cubrirlo y ocultarlo todo, la Tierra est esperando silenciosamente el
esplendor del Sol para que la despierte.

El Corn insta con frecuencia a la
humanidad a reflexionar sobre el universo. Y Dios contina jurando por el cielo
y cmo l lo construy, y por la Tierra y cmo l la extendi. Cuando Dios jura
por la construccin del cielo, de inmediato pensamos en los cielos sobre
nosotros, pero en realidad sabemos muy poco sobre el cielo y cmo fue
construido. Incluso en este siglo cientficamente avanzado, continuamos
preguntndonos qu lo mantiene unido, por encima de nosotros, etreo, pero de
algn modo slido. Cuando Dios se refiere a la Tierra, ello nos recuerda que la
vida en este planeta no habra sido posible si Dios no hubiera incorporado en
ella las caractersticas y leyes naturales que hacen posible la existencia.

Luego, Dios jura por el alma y cmo l
la equilibr y la refin, dndole el conocimiento de lo que es correcto para
ella y lo que no. La humanidad es una de las maravillas ms notables, porque
Dios model e inspir a cada persona con el conocimiento de la maldad y la
piedad, y la capacidad de elegir una u otra. La humanidad tiene la capacidad
innata de determinar su propio curso de accin, y por ello es responsable de
cada decisin. Aquellos que toman las decisiones correctas sern exitosos, y
quienes eligen corromper su alma, fracasarn. Dios, por Su parte, no deja a
ninguna persona ni alma vagando a ciegas, tratando de decidir qu es lo
correcto. l ha dejado claro el mensaje para cualquiera que busque beneficiarse
de l.

Aleyas 11 a 15: El pueblo de Zamud

En estas aleyas, Dios utiliza un evento
histrico para explicar con ms detalle las aleyas anteriores. Con crueldad
arrogante, la gente de Zamud llam mentiroso al Profeta Saleh (que fue elegido
por Dios para entregar Su mensaje) y lo rechaz. Cuando la persona ms
desdichada de entre ellos fue enviada a desjarretar a la camella que haba sido
enviada por Dios como seal, el Profeta Saleh les dijo que no la daaran.
Tambin les dijo que dejaran a la camella beber en los das que haban sido
designados para ella. La gente de Zamud lo ignor, atraparon a la camella y la
mataron, sin pensar en las consecuencias de sus actos. Como resultado de su
indignante insolencia, una terrible calamidad le sobrevino al pueblo de Zamud:
Dios los destruy dejndolos tendidos en el suelo.

Dios no teme las consecuencias de nada
de lo que hace, pues no es como los reyes y gobernantes del mundo. Ellos,
cuando quieren tomar alguna accin contra un pueblo, se ven obligados a
considerar cules son las consecuencias de sus actos. El poder de Dios es
supremo. La humanidad, en cambio, debe temer las consecuencias porque el Da
del Juicio se acerca, y toda persona responder ante Dios por las decisiones
que haya tomado. A Dios no se Le pregunta por lo que hace, pero a Sus siervos
sin duda se les pedir que expliquen sus actos.

Esta sura vincula el alma humana con
los fenmenos celestes que experimentamos de forma regular. El Sol se eleva, la
Luna sale, el da revela la Tierra en todo su esplendor y la noche es capaz de
cubrir y ocultar. Es algo constante y repetitivo. Las leyes de Dios que
determinan el fracaso o el xito tambin son constantes. l planea con
sabidura y establece un tiempo para todo, y un propsito para cada accin.