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El Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) ¿siempre escogió un animal castrado para ofrecer en sacrificio?

 

Alabado
sea Dios

En
primer lugar, en la respuesta a la pregunta No. 95329, indicamos que no hay
nada de malo con la castración de animales si eso se hace por una razón
válida. Este es el punto de vista de la mayoría de los eruditos.

No hay
ningún reporte en la Tradición Profética que indique que él (que la paz y
las bendiciones de Allah sean con él) haya tratado a los animales castrados
de una manera particular, o que haya normas particulares acerca de ellos. Lo
más que puede decirse es que sacrificó dos carneros castrados. Esto indica
que hacerlo es permisible; es permisible castrar a los animales, por un
lado, y es permisible ofrecer a los animales castrados en sacrificio, por el
otro.

Áhmad
(23348) transmitió que Abu Ráfi’ dijo: “El Mensajero de Dios (que la paz y
las bendiciones de Allah sean con él) sacrificó dos grandes carneros
castrados que eran blancos manchados con negro”. Clasificado como auténtico
por Al-Albani en Al-Irwa’ (4/360).

El shéij
Muhámmed ibn al-‘Uzaimín dijo:

“Es
permisible ofrecer en sacrificio a un animal castrado, porque está probado
que el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él)
sacrificó a dos carneros castrados, es decir, dos animales cuyos testículos
habían sido cortados totalmente. El caso es que la carne de un animal
castrado sabe mejor, y esto es permisible si la castración no lo daña.”

Fin de la cita de Al-Liqa’ ash-Shahri (3/111).

En
cuanto al animal cuyo pene ha sido cortado, no es permisible ofrecerlo como
animal de sacrificio, como veremos debajo.

En
segundo lugar, el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah
sean con él) no siempre escogía un animal castrado para ofrecerlo en
sacrificio; más bien a veces escogía un animal intacto que no había sido
castrado.

Abu
Dawud (2796) y At-Tirmidi (1496) transmitieron que Abu Sa’id dijo: “El
Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) solía
ofrecer como animal de sacrificio un carnero con astas intacto (sin
castrar), que tenía manchas negras alrededor de los ojos, la boca y las
patas”. Clasificado como auténtico por Al-Albani.

El imam
Málik (1043) transmitió de Náfi’ que ‘Abdullah Ibn ‘Umar ofreció un animal
en sacrificio una vez en Medina. Náfi’ dijo: “Él me indicó que comprara para
él un carnero con astas, intacto (sin castrar), para sacrificarlo en el Día
del Sacrificio en el lugar de oración de la gente”.

Él dijo
en An-Niháyah (3/417):

“La
palabra traducida aquí como “intacto” se refiere a un animal que pueda
fecundar a una hembra. Él escogió a un macho intacto por encima de un macho
castrado o una hembra, porque quería uno que fuera de alta calidad y de
tamaño grande”.

Ver:
Tahdíb al-Lugah, por Al-Azhari (5/48).

Ibn ‘Abd
al-Barr (que Allah tenga misericordia de él) dijo:

“El
carnero intacto con astas es el mejor animal para ofrecer en sacrificio
según Málik y la mayoría de los eruditos”.

Fin de
la cita de Al-Istidkár (5/220).

Algunos
de los eruditos dan preferencia al animal castrado porque el sabor de su
carne es mejor. El shéij Ibn al-‘Uzaimín (que Allah tenga misericordia de
él) dijo:

“Es
permisible ofrecer en sacrificio a un animal castrado, y algunos eruditos lo
consideran incluso preferible a un animal intacto porque el sabor de su
carne es mejor. Sin embargo el punto de vista correcto es que el animal
intacto es preferible, porque está físicamente completo y esto tiene
precedencia por encima de la suavidad de su carne”.

Fin de
la cita de Fatáwa Nur ‘ala ad-Dárb (9/42).

Otros
eruditos consideraron a ambos como iguales, sin darle precedencia a uno o al
otro.

Ash-Shawkáni
(que Allah tenga misericordia de él) dijo:

“Se
citaron reportes sobre este tema como evidencia para recomendar ofrecer como
animal de sacrificio a uno castrado, pero lo que parece es que no hay
ninguna preferencia, porque también se ha probado que el Profeta Muhámmad
(que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) ofreció en sacrificio a
animales intactos, como dice el reporte de Abu Sa’id. Entonces ambas formas
son lo mismo”.

Fin de
la cita de Nail al-Awtár (5/142).

Quizá lo
más correcto aquí es decir que lo mejor entre cualquiera de ellos es el que
sea más gordo, tenga más carne, esté más completo físicamente y sea el mejor
en apariencia, como dice en Ahkám al-Udíyah wa ad-Dakáh (2/229).

Si el
animal intacto es más grande y tiene la carne de mejor sabor, entonces es
preferible, y si el animal castrado es más grande y tiene la carne de mejor
sabor, entonces es preferible.

Y Allah
sabe más.

 

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