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¿Hay algún reporte o evidencia que sugiera que los astrólogos sabían que el profeta Abrahán (la paz sea con él) había nacido, y por eso advirtieron a Nimrod?

 

Alabado sea Dios

En primer lugar, los eruditos han dividido el conocimiento de
las estrellas en dos categorías: 

1) La astronomía.

Se refiere al conocimiento del nombre de las estrellas,
cuándo salen por el horizonte y cuándo se ponen, cómo pueden utilizarse para
medir el tiempo y para orientarse durante la navegación, y otros signos
perceptibles mediante la observación y la experiencia que pueden utilizarse
luego para calcular direcciones, medir el paso del tiempo, etc.

No hay nada de malo con aprender y enseñar este tipo de
conocimiento, y no hay ninguna evidencia que sugiera que esto esté prohibido
o que sea desaconsejable su estudio. De hecho, en el Sagrado Corán hay
evidencia que sugiere que este conocimiento es permisible y que es una
bendición de Dios, glorificado y exaltado sea.
Dios dijo (traducción del significado): 

Y Él es Quien ha creado las estrellas para que vosotros
podáis guiaros con ellas [cuando os encontráis viajando] en las tinieblas de
la tierra y del mar. Por cierto que hemos evidenciado los signos para
quienes reflexionan
” (Al-An’am, 6:97). 

Él es Quien hizo que el sol tuviese luz propia y
determinó que la luna reflejase su luz en distintas fases para que podáis
computar el número de años y los meses. Allah no creó esto sino con un fin
justo y verdadero; y aclara los signos para quienes los comprenden
” (Iunús,
10:5). 

2) Astrología:

La astrología se refiere a la interpretación de las
ubicaciones y movimientos de las estrellas y los astros, interpretados bajo
la idea de que tienen una supuesta influencia en el desarrollo de los
eventos mundanos tales como la muerte, el nacimiento, las enfermedades, los
cataclismos, la felicidad o la desgracia, etc., pero para lo cual no hay
evidencia científica ni racional alguna, tampoco empírica, que conecte el
desarrollo de estos hechos con los movimientos de los cuerpos celestes. Por
lo tanto, la astrología está basada en una superstición, una mera conjetura
y especulación para la cual no hay prueba ni evidencia.

Esta última, la astrología, es la que la evidencia textual
del Sagrado Corán y la Tradición Profética prohíbe definitivamente: está
prohibido aprenderla, estudiarla, enseñarla o creer en ella. 

El shéij Ibn Taimíyah (que Allah tenga misericordia de él)
dijo:

“La astrología que pretende establecer toda clase de
suposiciones acerca de la influencia de los cuerpos celestes en la vida de
las personas y averiguar el futuro de los eventos mundanos o su desarrollo
en base a la posición de estos astros, está prohibida de acuerdo al Sagrado
Corán y la Tradición Profética, y de acuerdo al consenso de los eruditos
musulmanes. De hecho, fue prohibida por todos los mensajeros y profetas a
sus comunidades religiosas.

Dios dijo (traducción del significado): 

…anulará lo que ellos hicieron,
pues sólo se trata de magia.

Y sabe que los magos jamás prosperarán

(Ta-Ha, 20:69). 

¿Acaso no reparas en quienes habiendo recibido el Libro
[los judíos que arribaron a la Meca] adoran a los ídolos y al Seductor, y
dicen de los idólatras: Éstos están mejor guiados que los creyentes?
” (An-Nisá’,
4:51). 

El califa ‘Umar y otros sabios tempranos utilizaron la
palabra ‘yibt’, que significa hechicería, para designar a lo que hoy
conocemos como astrología. 

Abu Dawud narró en su obra Sunan con una cadena de
transmisión buena, de Qubaisah Ibn Mujariq, que el Profeta Muhámmad (que la
paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “La interpretación de
augurios, las supersticiones y la geomancia, son hechicería”. 

Las cosas mencionadas en este reporte tienen como común
denominador estar basadas en supersticiones y por eso caen bajo la
denominación de hechicería. Este mismo concepto es el que está detrás de la
astrología, porque no hay una evidencia o una explicación lógica y racional
acerca de por qué determinados movimientos astrológicos deberían tener
determinada influencia en determinadas personas. 

El imam Áhmad, Abu Dawud, Ibn Mayah, y otros, narraron con
una cadena auténtica de transmisión de Ibn ‘Abbás, que él dijo: “Quien
aprenda astrología estará aprendiendo una de las ramas de la hechicería, y
cuanto más aprenda de ella, más estará aprendiendo sobre hechicería”. 

El Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah
sean con él) claramente afirmó que la astrología cae bajo la misma categoría
que la hechicería. Y Dios, glorificado y exaltado sea, dijo (traducción del
significado): 

Y sabe que los magos jamás prosperarán” (Ta-Ha,
20:69).

Además de esto, podemos agregar que si observamos la
situación de los astrólogos, veremos que jamás prosperan en este mundo ni en
el Más Allá.

El imam Áhmad y el imam Muslim en su obra Sahih, narraron de
Safíyah Bint ‘Ubaid, quien era una de las esposas del Profeta Muhámmad (que
la paz y las bendiciones de Allah sean con él), que él dijo: “Quien recurre
a un adivino y le pregunta acerca de algo, su oración no será aceptada por
40 días”. Los adivinos están íntimamente relacionados con los astrólogos, de
hecho la astrología es un tipo de adivinación y por eso de acuerdo a la
mayoría de los eruditos caen exactamente bajo la misma categoría. Si este
fue el veredicto del Profeta Muhámmad sobre quien consulta a un adivino,
imaginemos qué queda para el adivino mismo.

Él también narró en su obra Sahiah que Mu’awiyah Ibn al-Hakam
as-Sulami dijo: “Le dije, “Oh, Mensajero de Dios, hay algunos hombres entre
nosotros que consultan a los adivinos”, y él me respondió: “No hagan eso”.

El Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah
sean con él) prohibió claramente consultar a los adivinos.

Más de uno de los eruditos narraron que había consenso entre
los eruditos de su época sobre la prohibición de la astrología, tales como
Al-Bagawi, al-Qádi ‘Iyad, y otros.

En las dos obras de reportes más auténticos (Al-Bujari y
Muslim) se ha narrado de Zaid Ibn Jalid al-Yuhani que él dijo: “El Mensajero
de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) nos dirigió en
la oración del alba en Al-Hudaibiyah, después de que había llovido por la
noche. Cuando terminamos, se volvió hacia la gente y les dijo: “¿Quieren
saber lo que ha dicho vuestro Señor?”. Respondieron: “Dios y Su Mensajero
saben mejor”. El Profeta Muhámmad dijo: “Ha dicho “Esta mañana algunos de
Mis servidores creyeron en Mí y otros descreyeron. Quien dijo ‘tuvimos
lluvia, por la clemencia y misericordia de Dios’ es un creyente. Y quien
dijo ‘tuvimos lluvia gracias al paso de tal y tal estrella’ es un incrédulo
que cree en supersticiones”.

Algunos astrólogos del pasado parecen haber admitido que sus
adivinaciones no eran efectivas especialmente cuando trataban de predecir lo
que sucedería a los creyentes monoteístas. Alabado sea Dios, que ha
reservado lo mejor de este mundo y del Más Allá a quienes siguen a Sus
mensajeros, y ha enaltecido la práctica de difundir el bien y reprobar el
mal”. Fin de la cita de Maymu’ al-Fatáwa, 35/192-196.

En segundo lugar, nosotros no negamos que algunas de las
cosas dichas por los astrólogos puedan suceder, pero esto no significa que
ellos tengan en verdad algún poder. Más bien, esto es pura coincidencia, por
el hecho de que ellos están permanentemente lanzando predicciones al aire e
inevitablemente algunas de ellas podrán ser ciertas. Esto podremos
corroborarlo observando que el porcentaje de sus aciertos es
considerablemente menor al de sus desaciertos.

Hay algunos reportes según los cuales el Profeta Muhámmad
(que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) refirió que algunos
genios espían lo que los ángeles dicen acerca de los eventos futuros, y que
los astrólogos y adivinos pueden ponerse en contacto con estos genios. Sin
embargo, la astrología y la adivinación no dejan de estar basadas en el
engaño y la mentira a gente ingenua, porque especula con aspectos de lo
oculto sin ninguna base religiosa ni científica.

Se ha narrado de ‘Aa’ishah (que Allah esté complacido con
ella) que ella oyó al Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él) decir: “Los ángeles descienden en nubes y discuten
asuntos que han sido reflejados en los cielos, y en ocasiones los demonios
pueden vislumbrar algo de lo que dicen e informarlo a los adivinos, que
utilizan esta verdad para dar legitimidad a todas las mentiras que dicen”.
Narrado por Al-Bujari, No. 3210.

Por eso Al-Qádi ‘Iyad (que Allah tenga misericordia de él)
dijo: “Dios les ha concedido ciertamente a los astrólogos algún poder, pero
las mentiras y los engaños es lo que en ellos predominan”. Fin de la cita de
Shárh an-Nawawi ‘ala Muslim, 14/223.

El shéij ‘Abd el-‘Azíz ibn Baaz (que Allah tenga misericordia
de él) dijo: “Puede suceder que lo que Dios ha decretado esté de acuerdo con
lo que una persona quiere o necesita, y es posible que la persona que haya
consultado a un astrólogo piense que esto es mérito del astrólogo y que
gracias a lo que él ha dicho las cosas han sucedido de este modo. También
puede darse el caso de que alguien diga exactamente lo contrario de lo que
dice el astrólogo, y que esta persona sepa que lo que está diciendo es lo
más apropiado para resolver un problema o tratar una enfermedad, pero la
persona enferma piense que la cura proviene solo de los astrólogos que dicen
observar los astros. El caso es que puede suceder que una persona
experimente alguna mejoría luego de consultar a un adivino o a un astrólogo,
pero esto no demuestra que lo que ellos estén aplicando sea un método válido
de conocimiento. Los idólatras también pueden recurrir a un ídolo y pedirle
algo determinado, y que luego Dios decrete que eso suceda como una
coincidencia por razones que solo Dios conoce. Es indudable que el idólatra
pensará que los acontecimientos le favorecieron como resultado de rogar o
adorar a su ídolo, pero la verdad es que los ídolos carecen totalmente de
poder, pues todo poder proviene de Dios. Dios puede decretar que una
enfermedad se desvanezca o que una calamidad se alivie y eso inevitablemente
coincidirá con que algunas personas llegarán a ese momento habiendo tenido
paciencia y otras habiendo hecho cosas prohibidas, como consultar a los
adivinos o incluso robar. De esta forma, el decreto divino se convierte en
una prueba en sí misma, sin que haya en él ningún poder o influencia por
parte de los magos, los hechiceros, los adivinos, los astrólogos, los
ídolos, etc. Este resultado hará que los idólatras se extravíen más todavía,
y que los creyentes se aferren más todavía a la verdadera fe.

La persona sabia nunca debe dejarse engañar por las
coincidencias que haya entre lo que sucede y lo que digan los astrólogos,
los adivinos y los relatores de fortuna, sino que debe mantenerse alejado de
ellos y entender que lo que ellos hacen es engañar”. Fin de la cita de Maymu’
al-Fatáwa Shéij ‘Abd el-‘Azíz ibn Baaz, 8/89-90.

En tercer lugar, una vez que comprendimos claramente lo
arriba expuesto, no puede quedar duda tanto desde un punto científico como
desde el punto de vista legal en la ley islámica, cuál es la interpretación
correcta de la historia de los astrólogos del tiempo de Nimrod prediciendo
el nacimiento de Abrahán (la paz sea con él), si es que esta historia es una
narración auténtica en primer lugar. No es imposible que las palabras de los
astrólogos hayan sido correctas, aunque como hemos demostrado, sus artes
están basadas en el engaño y la superstición.

Sin embargo debemos señalar que esta historia no se ha
probado a través de ninguna cadena de transmisión auténtica, sino que fue
narrada por algunos historiadores como algo similar a una leyenda popular.
Ver Al-Bidayah wa an-Nihayah, por Ibn Kázir, 1/200.

Y Allah sabe más.

 

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