Una de las cosas más beneficiosas a las que puede guiarse un musulmán: suplicar mucho en Ramadán y fuera de Ramadán, insistir en Dios y pedirle en el último tercio de la noche.
Una de las cosas más beneficiosas a las que puede guiarse un musulmán: suplicar mucho en Ramadán y fuera de Ramadán, insistir en Dios y pedirle en el último tercio de la noche, entre la llamada a la oración, antes de romper el ayuno y durante todo el día. Este es un tipo de insistencia que Dios Todopoderoso ama.
¿Cómo serías si hicieras tus súplicas en el paraíso más alto del Paraíso y acompañaras al Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, en él? Le pediste a Dios que te hiciera bendito dondequiera que estuvieras, y que Dios reformara tu corazón de una manera que no causara corrupción después de eso, y que Dios estuviera complacido contigo hasta que lo conocieras, y que te concediera conocimiento beneficioso y buen trabajo, y que Dios te honrara memorizando el Sagrado Corán y actuando de acuerdo con él, y que lo bendeciera con el bienestar de su descendencia.
Consideren conmigo estas maravillosas palabras de Ibn Taymiyyah, que no me canso de repetir y resaltar en cada ocasión. Dijo, que Dios tenga misericordia de él: “Si Dios quiere el bien para su siervo, lo inspira a suplicar y buscar su ayuda, y hace de su ayuda y súplica motivo del bien que ha decretado para él”. La necesidad del camino recto (229/2).
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Escritor: Talal Al-Hassan