Si a un siervo se le proporcionara el mundo y todo lo que hay en él, y luego dijera: Alabado sea Dios, la inspiración de Dios con alabanza sería para él una bendición mayor que darle el mundo.
La alabanza no es sólo una palabra dicha después de una bendición, sino más bien una conciencia que se da con ella. Si Dios Todopoderoso inspira al siervo a alabarle, le precede con la donación antes que con la lengua. Porque la alabanza indica conocimiento de la bendición, no posesión de la bendición.
Dios Todopoderoso dice: {{Y pocos de Mis siervos están agradecidos} } A una persona se le puede dar el mundo entero y luego este desaparece, y lo que le queda es lo que dijo en su corazón delante de su lengua: Alabado sea Dios.
Si un siervo fuera bendecido con el mundo y todo lo que hay en él, y luego dijera: Alabado sea Dios, la inspiración de Dios con alabanza sería para él una bendición mayor que darle el mundo. Porque la bienaventuranza de este mundo desaparece, pero la recompensa de la alabanza permanece, y para quien se abre la puerta de la gratitud, se abre para él la puerta del aumento y la tranquilidad juntos.
Quien conoce al Benefactor, le resulta fácil agradecerle.