La primera regla: la integridad es una bendición divina y un don divino.
La segunda regla: la verdad de la justicia es la necesidad del enfoque correcto y del camino recto.
La tercera regla: el origen de la integridad es la integridad del corazón.
La cuarta regla: La integridad que se requiere del siervo es el pago, y si no puede hacerlo, entonces se acerca.
La quinta regla: la integridad se relaciona con las palabras, las acciones y las intenciones.
La sexta regla: la integridad sólo puede ser para Dios, por Dios y por orden de Dios.
Séptima regla: Un siervo, por muy recto que sea, no debe confiar en su trabajo.
La octava regla: El fruto de la rectitud en este mundo es la rectitud en el Sirat del Día de la Resurrección.
La novena regla: Los obstáculos a la justicia son las sospechas de extravío o los deseos de hacer el mal.
La décima regla: Imitar a los infieles es una de las mayores desviaciones de la integridad.